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60 años de PIADOSO SILENCIO Tarde del Viernes Santo
Queridos Hermanos en Cristo:
Este viernes, una vez más, recorreremos las calles de la Magdalena en fúnebre cortejo con el Santo Sepulcro de Cristo. Sesenta años habrán pasado desde aquella tarde de marzo que lo hicimos por primera vez. Únicamente los sones acompasados de una música solemne y apropiada y el eco de nuestros pasos, pondrán respetuoso acompañamiento a nuestros devotos pensamientos y a los sentimientos de nuestro corazón. Un silencio piadoso lo envolverá todo al paso del cuerpo yacente del Salvador; un silencio que penetra en el alma, haciendo que el semblante se torne grave, sintiendo la tristeza de una emoción contenida que te ahoga por momentos, intuyendo en las miradas alguna lágrima, a modo de reflejos de cristal; como los que nos permiten contemplar el sagrado contenido de la Santa Urna: el cuerpo inerte y acabado de nuestro Hermano Jesús, mientras un aroma de incienso embalsama la tarde que declina en medio de una serena y extraña quietud. Es el silencio sagrado, trascendente, que se impone por sí mismo en los momentos más graves de nuestra vida, o el que buscamos cuando necesitamos sentir en nuestro interior la presencia de Dios. |
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